Kinx: el diseño y la funcionalidad en una sola palabra

Kinx: el diseño y la funcionalidad en una sola palabra

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Esta lámpara de escritorio con LED, que lleva la firma de Karim Rashid, destaca por su sencillez funcional y por su capacidad de conjugar la tecnología con el diseño Minimal.

Líneas sencillas y redondeadas, para una lámpara que se pensó como una línea luminosa fluctuante. Su estructura, Minimal y sólida a la vez, parecería nacer del trazo ininterrumpido de un lápiz. Como si la mano lo hubiera dejado sobre la hoja y, de repente, hubiera cobrado vida, para crear un diseño contemporáneo e innovador.

La cabeza orientable de aluminio permite encauzar el haz luminoso en la dirección deseada, gracias a su amplitud de rotación: 30º. La peculiar forma de ojal de la cabeza oculta el LED. Este posee una emisión de luz regulable y una intensidad luminosa de 940 lúmenes. La temperatura del color es de 2700K per. Merced a ello, la luz es cálida y resulta ideal para leer y escribir.

Gracias a la forma particular de la cabeza, el haz luminoso siempre es uniforme y directo. En efecto, la luz cae en posición perfectamente vertical contra la superficie de trabajo e ilumina de manera uniforme el campo visual. Así, el haz luminoso se optimiza. Y disminuye considerablemente la posibilidad de que se creen sombras molestas en la superficie de trabajo.

Regular la intensidad de la luz, es indispensable para adaptarla a los cambios de luminosidad que se producen en el ambiente y al tipo de trabajo a realizar. El dímmer táctil de última generación de Kinx permite regular la intensidad luminosa con un dedo. Basta apoyarlo en el sensor para aumentar o disminuir la cantidad de luz que emite la lámpara. Y, gracias a la memoria incorporada, es posible guardar la intensidad ajustada, para no tener que regularla cada vez que se usa el producto. El encendido se efectúa mediante la tecnología táctil. Tocando rápidamente el punto luminoso azul, la lámpara se enciende y se apaga, en un maridaje perfecto de diseño y funcionalidad. El punto de encendido se identifica fácilmente hasta en la oscuridad.

Kinx se adapta a la perfección a la organización de la encimera del escritorio. En total, la estructura mide 67 centímetros de largo y 43 centímetros de altura. La cabeza sobresale de la base, para responder a la necesaria libertad de movimiento. Y, sobre todo, permite posicionar los utensilios de trabajo de manera óptima en el interior del campo visual, sin que la estructura de la lámpara entorpezca la actividad laboral.

Gracias a su fuente luminosa de LED, Kinx consume poco: tan sólo 7,5 W

Entre las bazas de la lámpara también figura una toma USB de 1a-5V, que está situada en la base. La misma permite cargar los dispositivos electrónicos, aunque no haya tomas de electricidad cerca del escritorio. El puerto USB saca partido de la alimentación de la lámpara y permite cargar el smartphone y la tableta. En la base también figura una práctica bandeja para vaciar los bolsillos: broche de oro ideal para la superficie de trabajo.

La base otorga una estabilidad elevada a la lámpara, pues impide que se caiga accidentalmente. Y, para que usarla resulte cómodo en todas partes del mundo, el enchufe es intercambiable según el mercado de referencia (Unión Europea, Reino Unido o Estados Unidos). Así, el usuario no se ve obligado a emplear adaptadores. 

La lámpara está disponible en tres colores diferentes: blanco, negro y rosa. Estas tres tonalidades, que son la expresión de personalidad y estilo al mismo tiempo, se dirigen a un grupo de usuarios transversal. Kinx resulta perfecta tanto para el estudiante como para el profesional. Sabe adaptarse a todo tipo de contexto estilístico, ya sea clásico o moderno. La pintura ostenta un acabado brillante irrayable, que garantiza una larga vida útil a la lámpara. Búsqueda de lo esencial. Esmero en los detalles. Materiales nobles. Y un diseño único e innovador. Estas son las características que convierten a Kinx en una lámpara de escritorio única.